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Este blog encuentra su propósito en El Libro, la Experiencia y el Camino.

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Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas

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...y no necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado.

MOVILES: Los Principios de Acción Válida


Comentarios sobre la Regla de Oro
Últimamente, la frase “trata a los demás como quieres que te traten” ha sido motivo de buena comunicación con mucha gente que anda por ahí perdida entre sus contradicciones, gente que además aumenta de continuo la contradicción entre los que la rodean. Los comportamientos se hacen hoy cada vez más erráticos y nadie sabe a qué atenerse con los otros, al par que los otros tampoco saben qué esperar de uno.
En algunas ocasiones hemos aludido a la “moral”. Semejante palabra hoy huele a falsedad, como pasa con tantas otras que han sido manoseadas y utilizadas con las peores intenciones. ¿Qué es hoy la “moral” sino un armatoste obsoleto en el que nadie cree? Nuestra moral nada tiene que ver con la farsa instituida. Nosotros nos apoyamos en un gran principio de comportamiento que ha sido llamado “la Regla de Oro”. Es claro que para quienes conocen el pensamiento humanista, la Regla de Oro no presenta ninguna dificultad. Su coincidencia con la visión que tenemos del ser humano es perfecta. No obstante, algunos comentarios pueden ayudar a difundir un comportamiento en el que se afirma y justifica el esfuerzo por erradicar el dolor y el sufrimiento en la sociedad en que vivimos. Cuando hablamos de antidiscriminación, de respeto por la diversidad y de elección de las condiciones de vida a las que aspiramos para nosotros y para los demás, ¡está resonando esta moral!
En el Vocabulario Humanista se escribe sobre la Regla de Oro: “Principio moral, muy difundido entre diversos pueblos, revelador de la actitud humanista. Damos a continuación algunos ejemplos. Rabino Hillel: “Lo que no quieras para ti no lo hagas a tu prójimo”. Platón: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mí”. Confucio: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. Máxima jainista: “El hombre debe esforzarse por tratar a todas las criaturas como a él le gustaría que le tratasen”. En el cristianismo: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. Entre los sikhs: “Trata a los demás como tú quisieras que te trataran”. La existencia de la Regla de Oro fue comprobada por Heródoto en distintos pueblos de la antigüedad”.
En el Humanismo se dice: “Trata a los demás como quieres que te traten”. En el Movimiento Humanista muchas personas entienden, practican y/o tratan de practicar este principio de conducta. Ellas parten de una sensibilidad, de una apreciación del otro, diferente a la que se ha impuesto hasta ahora en esta época de desestructuración de la relaciones humanas. El entendimiento cabal de este principio parte de la comprensión de la estructura de la vida humana en su totalidad. Esta comprensión es diferente a la habitual. En el Movimiento se desconfía sobre la sinceridad de otros cuando dicen que lo comparten, porque su visión del ser humano es frecuentemente opuesta a la del Humanismo. Si habitualmente no se trata al vecino en base a este principio, ¿qué puede quedar para los que hablan del cambio de la sociedad y del mundo? ¿En qué se fundamenta realmente su lucha para mejorar las condiciones de vida del ser humano?
Veamos las dificultades…
“Trata a los demás como quieres que te traten”. En esa relación de conducta hay dos términos: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.

A. El trato que uno requiere de los demás
La aspiración común se dirige a recibir un trato sin violencia y a reclamar ayuda para mejorar la propia existencia. Esto es válido aun entre los más grandes violentos y explotadores que reclaman colaboración de otros para el sostenimiento de un orden social injusto. El trato requerido es independiente del que se está dispuesto a dar a los demás.
B. El trato que uno está dispuesto a dar a los demás
Se suele tratar a los demás utilitariamente como se hace con diversos objetos, con las plantas y con los animales. No hablamos del extremo del trato cruel porque, después de todo, no se destruye a los objetos que se desea utilizar. En todo caso, se tiende a cuidar de ellos siempre que su conservación gratifique o rinda alguna utilidad presente o futura. Sin embargo, hay algunos “otros” un tanto perturbadores: son los llamados “seres queridos”, en los que su sufrimiento y su alegría nos produce fuertes conmociones. En ellos se reconoce algo de uno y se los tiende a tratar del modo en que se quisiera ser tratado. Hay pues un salto entre los seres queridos y aquellos otros en los que uno no se reconoce.
C. Las excepciones
Con referencia a los “seres queridos”, se tiende a darles un trato de ayuda y cooperación. También sucede con aquellas personas extrañas en la que se reconoce algo de uno, porque la situación en que el otro se encuentra hace recordar la propia situación, o porque se calcula una situación futura en la que el otro se podría convertir en factor de ayuda para uno. En todos estos casos se trata de situaciones puntuales que no igualan a todos los “seres queridos” y que no se extienden a todos los extraños.
D. Las simples palabras no fundamentan nada
Uno desea recibir ayuda, ¿pero por qué habría de darla a otros? Palabras como “solidaridad” o “justicia” no son suficientes; se dicen con un trasfondo de falsedad, se dicen sin convicción. Son palabras “tácticas” que se suelen utilizar para promover la colaboración de otros, pero sin darla a otros. Esto puede llevarse más allá todavía, hacia otras palabras tácticas como “amor”, “bondad”, etc. ¿Por qué se habría de amar a alguien que no es un ser querido? Es contradictoria la frase: “amo al que no amo”, y es redundante decir: “amo al que amo”. Por otra parte, los sentimientos que aparentan representar esas palabras se modifican continuamente y puedo comprobar que amo más o amo menos al mismo ser querido. Por último, las capas de ese amor son diversas y complejas; esto aparece claramente en frases como: “Amo a X, pero no lo soporto cuando no hace lo que quiero”.
E. La aplicación de la Regla de Oro desde otras posiciones
Si se dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo por amor a Dios”, se presentan por lo menos dos dificultades. 1. Debemos suponer que se puede amar a Dios y admitir que ese “amor” es humano, entonces la palabra no es adecuada; o bien amamos a Dios con un amor que no es humano, en cuyo caso la palabra tampoco es adecuada, y 2. No se ama al prójimo sino indirectamente, por medio del amor a Dios. Doble problema: desde una palabra que no representa bien la relación con Dios, debemos traducirla a los sentimientos humanos.
Desde otras posiciones se dicen cosas como éstas: “Se lucha por solidaridad de clase”, “se lucha por solidaridad con el ser humano”, “se lucha contra la injusticia para liberar al ser humano”. Aquí seguimos con la falta de fundamento: ¿por qué habría de luchar por solidaridad o para liberar a otros? Si la solidaridad es una necesidad, no es una cuestión que pueda elegir, en cuyo caso poco importa que lo haga o no lo haga ya que no depende de mi elección; si en cambio es una elección, ¿por qué habría de elegir esa opción?
Otros dicen cosas más extraordinarias, como por ejemplo: “en el amor al prójimo nos realizamos”, o bien: “el amor al prójimo sublima los instintos de muerte”. ¿Qué podríamos decir de esto cuando la palabra “realizarse” no está clara si no se presenta el objetivo, cuando la palabra “instinto” y la palabra “sublimación” son metáforas de una Psicología mecanicista hoy ya, a todas luces, insuficiente?
Y no faltan los más brutales que predican: “Ud. no puede obrar fuera de la Justicia establecida que está hecha para que todos nos protejamos mutuamente”. En este caso, no se puede reclamar desde esa “Justicia” ninguna actitud moral que la sobrepase.
En fin, quedan algunos que hablan de una Moral Natural zoológica, y aun otros que definiendo al ser humano como “animal racional” pretenden que la moral se derive del funcionamiento de la razón de dicho animal.
Para todos los casos anteriores, no cuadra bien la Regla de Oro. No podemos estar de acuerdo con ellos aun cuando nos digan que, con otras palabras, estamos hablando de lo mismo. Está claro que no estamos hablando de lo mismo.
¿Qué habrán sentido en los distintos pueblos y momentos históricos todos aquellos que hicieron de la Regla de Oro el principio moral por excelencia? Esta fórmula simple, de la que puede derivarse una moral completa, brota de la profundidad humana sencilla y sincera. A través de ella, nos develamos a nosotros mismos en los demás. La Regla de Oro no impone una conducta, ofrece un ideal y un modelo a seguir al par que nos permite avanzar en el conocimiento de nuestra propia vida. Tampoco la Regla de Oro puede convertirse en un nuevo instrumento de la moralina hipócrita, útil para medir el comportamiento de los otros. Cuando una tabla “moral” sirve para controlar en lugar de ayudar, para oprimir en lugar de liberar, debe ser rota. Más allá de toda tabla moral, más allá de los valores de “bien” y “mal” se alza el ser humano y su destino, siempre inacabado y siempre creciente.

  Silo, Mendoza, 17/12/95.

Tema formativo Nº 10. Manual de Temas Formativos y Prácticas para Mensajeros




campaña del agradecimiento y pedido


Dale sentido a tu viaje

En las afueras de algunas estaciones de Metro y paraderos de locomoción colectiva estamos conversando sobre cómo hacer para darle un nuevo sentido a nuestros viajes:

Aprovechando el tiempo de viaje para recuperar los buenos recuerdos, para concentrar los mejores estados de ánimo, rescatando hasta los mas pequeños detalles positivos  y... agradecer.

Entrenando esta actitud positiva, cambiará tu mirada y mejorará tu vida.
Tendrás energía para superar el desánimo y resistir las dificultades.

... y con los agradecimientos acumulados en ti puedes pedir por aquello que realmente necesitas.


El agradecimiento y el pedido viajan juntos...

En las páginas siguientes te contamos cómo puedes hacerlo...

Agradecer


Te expliqué anteriormente: “Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior”.
1.   “Agradecer”, significa concentrar los estados de ánimo positivos asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella que la acompañó en momentos anteriores. Como, además, esta “carga” mental puede estar elevada por repeticiones anteriores ella es capaz de desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.
2.   Por todo ello, desde tu interior volverá ampliado en beneficio aquello que pidieras siempre que hubieras acumulado en ti numerosos estados positivos. Y ya no necesito repetir que este mecanismo sirvió (confusamente) para “cargar afuera” objetos o personas, o bien entidades internas que se “proyectaron”, creyéndose que atenderían ruegos y pedidos.
 Del libro La Mirada Interna, Silo

 


Comentarios referidos a la oración o el pedido 

¿Han observado qué sucede cuando uno ora, cuando uno reza, cuando uno pide? Suceden muchas cosas. Pero antes de esto. ¿Por qué uno ora, o por qué uno pide, o por qué uno reza? ¿Solamente por la educación, que en algunos es cristiana, en otros es mahometana, en otros es judía, etc.?
¿Solamente por eso o porque existe en el hombre un mecanismo interno de pedido? ¿Acaso no hay gente de extracción atea que de todas maneras quiere que sus deseos se cumplan? ¿Gente que apela a conjuros, gente que apela a la superchería, a la pata de conejo, a lo que les guste, para que sus deseos se cumplan? Claro que eso no lo hacen invocando a ningún Dios, este mecanismo de pedido está en la raíz de la conciencia humana…

… Si ustedes imaginan a Dios muy por encima, a un Dios muy grande manejando todo el Universo e imaginan al hombre pequeño en relación con este Dios, van a ver cómo todo el cuerpo tiende a desaparecer, tiende a achicarse, tiende a contraerse. En la medida en que Dios se agranda yo disminuyo. Sería un atrevimiento muy grande hacer un pedido a Dios poniéndome a su altura. Nadie puede tentar a Dios de ese modo. Dios va a conceder a mi humilde plegaria cuanto más humilde sea….
 …imaginemos ahora que mi padre está enfermo (siento gran afecto por mi padre), mi padre está hospitalizado, yo deseo que mi padre se recupere. Como no tengo en las manos muchas posibilidades apelo a Dios. Necesariamente trato de conectarme con Dios del modo que hemos dicho. Empiezo a trabajar con la imagen de Dios para hacer el pedido y descubro al poco tiempo que me olvidé de mi padre y que quedé conectado con Dios. De tal manera que mi relación horizontal, la que existía básicamente con mi padre, aquella que me hacía lanzar un pedido, ha sido escamoteada por una relación de tipo vertical. Resulta que ahora mi padre ha desaparecido y ahora lo que ha aparecido soberanamente es la imagen de Dios y la relación vertical de Él conmigo.

Cuando nosotros hablábamos de "oración" no apelábamos a ninguna divinidad externa, la considerábamos en su sentido psicológico, la considerábamos como una necesidad en el hombre, necesidad a la cual respondemos. Nosotros no negamos ni afirmamos la inmensidad de lo divino. Nosotros estamos hablando de la necesidad psicológica del hombre en determinadas circunstancias de su vida que lo llevan a orar.
Cuando en el hombre surge la necesidad de orar, esta necesidad puede ser canalizada adecuadamente. No estamos hablando de una beatería en donde uno tenga que ponerse a orar para que las cosas le salgan bien. Estamos hablando de que en determinadas circunstancias de la propia vida, surge la necesidad de la oración, o la necesidad del pedido.
Cuando el hombre se siente muy solo y cuando el hombre se siente en encrucijadas, y no sabe cómo resolver tales situaciones, siente la necesidad de orar. En esos casos, nosotros decimos: es interesante la oración en la medida en que sea un acto de bondad interna, un acto de reconciliación consigo mismo y un acto de unidad consigo mismo.
Si mi padre está enfermo en el hospital y yo deseo su recuperación, surge en mí la necesidad de orar. Pero si yo me vuelco sobre mi mismo en un acto íntimo de bondad y de amor hacia mi padre y refiero la imagen de mi padre recuperándose, la relación que se establece entre él y yo no se pierde psicológicamente. Como estoy referido a él, todo mi cuerpo tiende a él y es mucho más probable que yo luego me preocupe por si le faltan medicinas o por si consigo antibióticos, o por algo que pueda hacer por él, antes que dejarlo referido a la divinidad que me hace olvidarlo.

Cuando nosotros entonces hablamos de oración, hablamos de oración interna que da unidad psicológica y que se refiere a aquello que tiene que ver con la vida cotidiana.

(Silo 1974)

Agradecimiento y Pedido

Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior. Cuando te suceda lo contrario pide con fe y aquel agradecimiento que acumulaste volverá convertido y ampliado en beneficio.”

(La Mirada Interna)

Pedido Breve


Breve pedido  
El Pedido es una actitud transformadora y un procedimiento con el que podemos clarificar nuestras necesidades y concentrar la energía en la consecución de nuestras aspiraciones. Obviamente que “mis necesidades” no están sólo reservadas para mi propia situación personal, sino para mi “mundo” también, que incluye a mis seres queridos y otros, todos aquellos cuya presencia existe dentro de mí y que contribuyen a la conformación de mi mundo interno.
Hay muchos casos en Ceremonias - Experiencias donde pedimos explícitamente, como en la de Bienestar, Protección, Oficio, Imposición, y también otras Ceremonias donde están implícitos nuestros mejores deseos para el logro de las aspiraciones de otros, como en las de Asistencia, Matrimonio y Muerte.
El Pedido implica dos momentos, uno en el que meditamos sobre lo que necesitamos realmente y el otro donde solicitamos su cumplimiento.

Acerca del Pedido en el Oficio



Acerca del Pedido en el Oficio

En la ceremonia - experiencia del Oficio se dice al final: “Con esta Fuerza que hemos recibido, concentremos la mente en el cumplimiento de aquello que necesitamos realmente”, y lo que hacemos es imaginar la situación positiva que necesitamos, nos concentramos en ella y la acompañamos con la emoción que esa imagen nos produce. Hacemos esto durante unos pocos minutos, y con este tono alto concluye la experiencia, deseándonos mutuamente Paz, Fuerza y Alegría.

Ese pedido es un trabajo de comunicación con uno mismo, con la aspiración de que es en el trasfondo de uno mismo donde vamos a encontrar lo que buscamos, una actitud que no tiene nada que ver con la actitud de mendigo o de suplicante.
Lo primero entonces, que ya viene favorecido por el relax y el contacto con la Fuerza, es sentir un estado de armonía que se expresa como un mayor silencio interno. Al comenzar el pedido, profundizamos en nosotros mismos sin prestar atención a las imágenes distractivas que pudiesen aparecer, focalizándonos crecientemente en nuestra necesidad. Concentramos la mente en la imagen de aquello que realmente necesitamos. A mayor contacto con uno mismo, mayor es la fuerza del pedido.

Pedimos lo que necesitamos, no lo que caprichosamente se nos ocurra. Se pide por lo que se necesita para uno, para otros o para todos, según la ocasión. El pedido es como si uno se exigiese a sí mismo, hay una exigencia por necesidad.
Esta es la clave de la eficacia del pedido: la necesidad y la fuerza que se ha reunido para pedir a la profundidad de uno mismo. Así se logra desencadenar luego una acción externa.
El pedido conjunto tiene una imagen y un tono afectivo asociado a esa imagen, esto produce una resonancia con otros y con posterioridad a la experiencia, una actitud motriz dirigida al cumplimiento de las tareas necesarias.
Este pedir aclarando realmente lo que necesitamos, nos sintoniza y ayuda a alcanzar aquello que necesitamos para nosotros y para otros.


No dejes pasar ...



No dejes pasar una gran alegría sin agradecer en tu interior.
No dejes pasar una gran tristeza sin reclamar en tu interior aquella alegría que quedó guardada.

(Extractado de El Camino)

Los Principios de Acción Válida



Los principios
No es indiferente lo que hagas con tu vida. Tu vida, sometida a leyes, está expuesta ante posibilidades a escoger. Yo no te hablo de libertad. Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso. No te hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso como se va liberando del necesario camino recorrido el que se acerca a su ciudad. Entonces, “lo que se debe hacer” no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino de leyes: leyes de vida, de luz, de evolución.
He aquí los llamados “Principios” que pueden ayudar en la búsqueda de la unidad interior.
1.   Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo.
2.   Cuando fuerzas algo hacia un fin produces lo contrario.
3.   No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces avanza con resolución.
4.   Las cosas están bien cuando marchan en conjunto no aisladamente.
5.   Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones.
6.   Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente.
7.   Si persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas.
8.   Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz no cuando quieras resolverlos.
9.   Cuando perjudicas a los demás quedas encadenado. Pero si no perjudicas a otros puedes hacer cuanto quieras con libertad.
10. Cuando tratas a los demás como quieres que te traten te liberas.
11. No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos, lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando.
12. Los actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. Si repites tus actos de unidad interna ya nada podrá detenerte.
Serás como una fuerza de la Naturaleza cuando a su paso no encuentra resistencia. Aprende a distinguir aquello que es dificultad, problema, inconveniente, de esto que es contradicción. Si aquellos te mueven o te incitan, ésta te inmoviliza en círculo cerrado.
Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón, o cuando te sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior. Cuando te suceda lo contrario pide con fe y aquel agradecimiento que acumulaste volverá convertido y ampliado en beneficio.

Silo

Trabajos con la esfera: experiencia de fuerza y de paz


Trabajo con la esfera en la Experiencia de Fuerza

Animación del trabajo con la esfera en la experiencia de Fuerza

 Extracto del curso de distensión con la experiencia de Paz
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Ceremonias de Experiencia

(... del libro El Mensaje de Silo)
La Experiencia

Oficio
Se realiza a pedido de un conjunto de personas.

Oficiante: Mi mente está inquieta.
Conjunto: Mi mente está inquieta.
Oficiante: Mi corazón sobresaltado.
Conjunto: Mi corazón sobresaltado.
Oficiante: Mi cuerpo tenso.
Conjunto: Mi cuerpo tenso.
Oficiante: Aflojo mi cuerpo, mi corazón y mi mente.
Conjunto: Aflojo mi cuerpo, mi corazón y mi mente.
En lo posible, los concurrentes están sentados. El Auxiliar se para y cita un Principio o pensamiento de La Mirada Interna de acuerdo a las circunstancias, invitando a la meditación sobre el mismo. Pasan unos minutos y finalmente el Oficiante de pie, lee lentamente las frases siguientes, deteniéndose en cada una de ellas.
Oficiante: Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente...
Entonces, imagina una esfera transparente y luminosa que bajando hasta ti, termina por alojarse en tu corazón...
Reconocerás que la esfera comienza a transformarse en una sensación expansiva dentro de tu pecho...
La sensación de la esfera se expande desde tu corazón hacia afuera del cuerpo, mientras amplías tu respiración...
En tus manos y el resto del cuerpo tendrás nuevas sensaciones. ..
Percibirás ondulaciones progresivas y brotarán emociones y recuerdos positivos...
Deja que se produzca el pasaje de la Fuerza libremente. Esa Fuerza que da energía a tu cuerpo y mente...
Deja que la Fuerza se manifieste en ti...
Trata de ver su luz adentro de tus ojos y no impidas que ella obre por sí sola...
Siente la Fuerza y su luminosidad interna...
Deja que se manifieste libremente...
Auxiliar: Con esta Fuerza que hemos recibido, concentremos la mente en el cumplimiento de aquello que necesitamos realmente...
Invita a todos a ponerse de pie para que efectúen el Pedido. Luego transcurre un tiempo.
Oficiante: ¡Paz, Fuerza y Alegría!
Conjunto: También para ti, Paz, Fuerza y Alegría.



Imposición

Se realiza a pedido de una o varias personas. Oficiante y Auxiliar están de pie.
Oficiante: Mi mente está inquieta.
Conjunto: Mi mente está inquieta.
Oficiante: Mi corazón sobresaltado.
Conjunto: Mi corazón sobresaltado.
Oficiante: Mi cuerpo tenso.
Conjunto: Mi cuerpo tenso.
Oficiante: Aflojo mi cuerpo, mi corazón y mi mente.
Conjunto: Aflojo mi cuerpo, mi corazón y mi mente.
Oficiante y Auxiliar se sientan, dejando transcurrir un tiempo. El Oficiante se pone de pie.
Oficiante: Si quieres recibir la Fuerza debes comprender que en el momento de la Imposición comenzarás a experimentar nuevas sensaciones. Percibirás ondulaciones progresivas y brotarán emociones y recuerdos positivos. Cuando eso ocurra, deja que se produzca el pasaje de la Fuerza libremente...
Deja que la Fuerza se manifieste en ti y no impidas que ella obre por sí sola...
Siente la Fuerza y su luminosidad interna...
Deja que se manifieste libremente...
Pasado un tiempo, el Auxiliar se pone de pie.
Auxiliar: Quien desee recibir la Fuerza, se puede poner de pie.
El Auxiliar invita, de acuerdo al número de los concurrentes a permanecer de pie al lado de los asientos o a formar un círculo alrededor del Oficiante. Pasado un momento, el Oficiante comienza la imposición. El Auxiliar, si es el caso, facilita los desplazamientos de los partícipes y, ocasionalmente, acompaña a algunos hasta sus asientos. Terminada la Imposición, se da un tiempo de asimilación de la experiencia.
Auxiliar: Con esta Fuerza que hemos recibido, concentremos la mente en el cumplimiento de aquello que necesitamos realmente, o bien concentremos la mente en aquello que alguien muy querido, necesita realmente.
Invita a todos a ponerse de pie para que efectúen silenciosamente sus pedidos. En ocasiones, alguno de los concurrentes formula un Pedido para alguien presente o ausente.
Transcurre un tiempo.
Oficiante: ¡Paz, Fuerza y Alegría!
Conjunto: También para ti, Paz, Fuerza y Alegría.


Bienestar

Se realiza a pedido de un conjunto de personas. Los partícipes, en lo posible, están sentados. Oficiante y auxiliar de pie.
Auxiliar. Aquí estamos reunidos para recordar a nuestros seres queridos. Algunos de ellos tienen dificultades en su vida afectiva, en su vida de relación, o en su salud. Hacia ellos dirigimos nuestros pensamientos y nuestros mejores deseos.
Oficiante. Confiamos en que llegue hasta ellos nuestro pedido de bienestar. Pensamos en nuestros seres queridos; sentimos la presencia de nuestros seres queridos y experimentamos el contacto con nuestros seres queridos.
Auxiliar. Tomaremos un corto tiempo para meditar en las dificultades que padecen esas personas...
Se da unos pocos minutos para que los concurrentes puedan meditar.
Oficiante. Quisiéramos ahora hacer sentir a aquellas personas, nuestros mejores deseos. Una oleada de alivio y bienestar debe llegar hasta ellas...
Auxiliar. Tomaremos un corto tiempo para ubicar mentalmente la situación de bienestar que deseamos a nuestros seres queridos.
Se da unos pocos minutos para que los concurrentes puedan concentrar su mente.
Oficiante. Concluiremos esta ceremonia dando la oportunidad, a quienes así lo deseen, de sentir la presencia de aquellos seres muy queridos que, aunque no están aquí en nuestro tiempo y en nuestro espacio, se relacionan con nosotros en la experiencia del amor, la paz y la cálida alegría...
Se da un corto tiempo.
Oficiante. Esto ha sido bueno para otros, reconfortante para nosotros e inspirador para nuestras vidas. Saludamos a todos inmersos en esta correntada de bienestar, reforzada por los buenos deseos de los aquí presentes.


Protección

Ceremonia de participación individual o colectiva. Todos de pie. Oficiante y Auxiliar frente a los niños y éstos, rodeados por los concurrentes.

Auxiliar: Esta ceremonia tiene por objeto dar participación a los niños en nuestra comunidad.
Desde antiguo, los niños han sido objeto de ceremonias tales como bautismos, imposiciones de nombre, etc. Mediante ellas se ha reconocido el cambio de situación, el cambio de etapa en el ser humano.
Existieron y existen ciertas formalidades civiles mediante las cuales se hace constar el nacimiento, el lugar en que el hecho se produjo, etc. Pero la trascendencia espiritual que acompaña a una ceremonia de este tipo, nada tiene que ver con la frialdad de las constancias escritas sino que está ligada al júbilo de los padres y de la comunidad, al ser presentados los niños públicamente.
Esta es una ceremonia mediante la cual el estado de los niños cambia al convertirse en partícipes de una comunidad que se compromete a hacerse cargo de ellos en caso que desafortunadas circunstancias los dejaran desvalidos.
En esta ceremonia se pide protección para los niños y la comunidad los acoge como a nuevos hijos.
Pasado un tiempo, el Oficiante se dirige amablemente a los presentes.
Oficiante: Pedimos protección para estos niños.
Auxiliar: Los acogemos con júbilo y nos comprometemos a darles protección.
Oficiante: Elevemos ahora nuestros mejores deseos... ¡Paz y alegría para todos!
Impone amablemente una mano sobre la cabeza de cada niño y lo besa en la frente.


Matrimonio

Todos de pie. Una o varias parejas. Oficiante y Auxiliar de frente a las parejas.
Auxiliar: Desde tiempos remotos, los casamientos han sido ceremonias de cambio de estado de las personas.
Cuando alguien termina o comienza una nueva etapa de la vida, suele acompañar a esa situación con un determinado ritual. Nuestra vida personal y social está ligada a rituales más o menos aceptados por las costumbres. Decimos nuestros saludos a la mañana, distintos que a la noche; estrechamos la mano a un conocido; festejamos un cumpleaños, una culminación de estudios o un cambio de trabajo. Nuestros deportes están acompañados de ritual y nuestras ceremonias religiosas, partidarias y cívicas nos colocan en la situación adecuada según sea el caso.
El matrimonio es un cambio importante en el estado de las personas y en todas las naciones tal hecho exige ciertas formalidades legales. Es decir que la relación conyugal ubica a los consortes en una nueva situación con respecto a la comunidad y al Estado. Pero cuando una pareja establece vínculos conyugales lo hace pensando en un nuevo estilo de vida, lo hace con sentimiento profundo y no con espíritu formal.
Hay por consiguiente, en esta ceremonia de cambio de estado, la intención de establecer un vínculo nuevo y en lo posible duradero con otra persona. Hay el deseo de recibir del otro lo mejor y dar al otro lo mejor. Hay la intención de llevar el vínculo más lejos, trayendo al mundo o adoptando niños.
Viendo así el casamiento, concedemos importancia a la legalidad del vínculo, pero en cuanto al sentido espiritual y emocional decimos que únicamente los cónyuges dan significado a esta ceremonia.
En otras palabras. Esta ceremonia pone a dos seres humanos en situación de emprender una vida nueva y es en esta ceremonia en donde los contrayentes realizan esa profunda unión de acuerdo a su propio sentir.
Nosotros no casamos sino que ellos se casan delante de nuestra comunidad.
Oficiante: Y para que esta ceremonia sea propia y verdadera, preguntamos: (dirigiéndose a un miembro de la pareja) ¿Qué es para ti este matrimonio?
Quien es demandado explica en voz alta…
Oficiante: (Dirigiéndose al otro miembro). ¿Qué es para ti este matrimonio?
Quien es demandado explica en voz alta...
Oficiante: Por consiguiente, este matrimonio será de acuerdo a los deseos expresados y a las intenciones más profundas. (Saluda afectuosamente a la/s pareja/s).


Asistencia

Esta es una ceremonia de mucho afecto y exige que quien la realiza dé lo mejor de sí.
La ceremonia puede ser repetida a pedido del interesado o de aquellos que cuidan de él.
El Oficiante a solas con el moribundo.
Cualquiera sea el aparente estado de lucidez o inconsciencia del moribundo, el Oficiante se aproxima a él hablando con voz suave, clara y pausada.

Oficiante: Los recuerdos de tu vida son el juicio de tus acciones. Puedes, en poco tiempo, recordar mucho de lo mejor que hay en ti. Recuerda entonces, pero sin sobresalto y purifica tu memoria. Recuerda suavemente y tranquiliza tu mente...
Hace silencio por unos minutos, retomando luego la palabra con el mismo tono e intensidad.
Rechaza ahora el sobresalto y el descorazonamiento...
Rechaza ahora el deseo de huir hacia regiones obscuras...
Rechaza ahora el apego a los recuerdos...
Queda ahora en libertad interior, con indiferencia hacia el ensueño del paisaje...
……………………………………………….
Toma ahora la resolución del ascenso...
La Luz pura clarea en las cumbres de las altas cadenas montañosas y las aguas de los-mil-colores bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas cristalinas...
No temas la presión de la Luz que te aleja de su centro cada vez más fuertemente. Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente, está la vida...
Cuando en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida debes conocer la entrada. Pero esto lo sabrás en el momento en que tu vida sea transformada. Sus enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están “sentidas”. En esta ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer...
Hace un breve silencio, retomando luego la palabra con el mismo tono e intensidad.
Estás reconciliado...
Estás purificado...
Prepárate a entrar en la más hermosa Ciudad de la Luz, en esta ciudad jamás percibida por el ojo, nunca escuchada en su canto por el oído humano...
Ven, prepárate a entrar en la más hermosa Luz...



Muerte
Oficiante: La vida ha cesado en este cuerpo. Debemos hacer un esfuerzo para separar en nuestra mente la imagen de este cuerpo y la imagen de quien ahora recordamos...
Este cuerpo no nos escucha. Este cuerpo no es quien nosotros recordamos...
Aquel que no siente la presencia de otra vida separada del cuerpo, considere que aunque la muerte haya paralizado al cuerpo, las acciones realizadas siguen actuando y su influencia no se detendrá jamás. Esta cadena de acciones desatadas en vida no puede ser detenida por la muerte. ¡Qué profunda es la meditación en torno a esta verdad, aunque no se comprenda totalmente la transformación de una acción en otra!
Y aquel que siente la presencia de otra vida separada, considere igualmente que la muerte solo ha paralizado al cuerpo; que la mente una vez más se ha liberado triunfalmente y se abre paso hacia la Luz...
Sea cual fuere nuestro parecer, no lloremos los cuerpos. Meditemos más bien en la raíz de nuestras creencias y una suave y silenciosa alegría llegará hasta nosotros...
¡Paz en el corazón, luz en el entendimiento!



Reconocimiento
El Reconocimiento es una ceremonia de inclusión en la Comunidad. Inclusión por experiencias comunes, por ideales, actitudes y procedimientos compartidos.
Se realiza a pedido de un conjunto de personas y luego de un Oficio. Quienes van a participar deben contar con el texto escrito.
Oficiante y Auxiliar de pie.

Auxiliar: La realización de esta ceremonia ha sido pedida por aquellas personas que desean incluirse activamente en nuestra Comunidad. Aquí se expresará un compromiso personal y conjunto para trabajar por el mejoramiento de la vida de cada uno y por el mejoramiento de la vida de nuestro prójimo.
El auxiliar invita a quienes desean dar testimonio a ponerse de pie.
Oficiante: El dolor y el sufrimiento que experimentamos los seres humanos retrocederán si avanza el buen conocimiento, no el conocimiento al servicio del egoísmo y la opresión.
El buen conocimiento lleva a la justicia.
El buen conocimiento lleva a la reconciliación.
El buen conocimiento lleva, también, a descifrar lo sagrado en la profundidad de la conciencia.
Auxiliar (y conjunto de quienes testimonian, leyendo):
Consideramos al ser humano como máximo valor por encima del dinero, del Estado, de la religión, de los modelos y de los sistemas sociales.
Impulsamos la libertad de pensamiento.
Propiciamos la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.
Reconocemos y alentamos la diversidad de costumbres y culturas.
Nos oponemos a toda discriminación.
Consagramos la resistencia justa contra toda forma de violencia física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica y moral.
Oficiante: Por otra parte, así como nadie tiene derecho a discriminar a otros por su religión o su irreligiosidad, reclamamos para nosotros el derecho a proclamar nuestra espiritualidad y creencia en la inmortalidad y en lo sagrado.
Nuestra espiritualidad no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa; es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir a los seres humanos en sus mejores aspiraciones.
Auxiliar (y conjunto de quienes testimonian, leyendo):
Queremos dar coherencia a nuestras vidas haciendo coincidir lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Deseamos superar la mala conciencia reconociendo nuestros fracasos.
Aspiramos a persuadir y a reconciliar.
Nos proponemos dar creciente cumplimiento a esa regla que nos recuerda “tratar a los demás como queremos ser tratados“.
Oficiante: Comenzaremos una vida nueva.
Buscaremos en nuestro interior los signos de lo sagrado y llevaremos a otros nuestro mensaje.
Auxiliar (y conjunto de quienes testimonian, leyendo):
Hoy comenzaremos la renovación de nuestra vida. Empezaremos buscando la paz mental y la Fuerza que nos dé alegría y convicción. Después, iremos hasta las personas más cercanas a compartir con ellas todo lo grande y bueno que nos ha ocurrido.
Oficiante: Para todos Paz, Fuerza y Alegría
Auxiliar (y todos los presentes):
También para ti Paz, Fuerza y Alegría.


(Extraido de El Mensaje de Silo, La Experiencia)